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El azúcar moreno le da ese precioso color tostadito y esa corteza tan sabrosa.
Un baño de mermelada cuándo todavía está caliente, recién horneado, aumenta su jugosidad y lo hace todavía más apetecible.
INGREDIENTES:
100 g. de mantequilla a temperatura ambiente, 125 g. de azúcar moreno, 200 g. de miel de flores, 3 huevos Xl, 300 g. de harina para repostería, medio sobre de levadura en polvo, media cucharadita de clavo molido, media cucharadita de jengibre molido, media cucharadita de canela molida, pizca de pimienta, pizca de sal, 3 cucharadas soperas de mermelada de naranja y 5 ó 6 orejones de albaricoque. Mermelada de naranja para pincelar el bizcocho tras el horneado.
ELABORACIÓN:
1- Trabajamos la mantequilla con unas varillas eléctricas hasta que blanquee.
2- Agregamos el azúcar moreno poco a poco. Seguimos mezclando.
3- Añadimos la miel y mezclamos.
4- Agregamos los huevos uno a uno y mezclamos.
5- Ponemos la mermelada y seguimos mezclando.
6- Tamizamos la harina junto con la levadura y le añadimos el jengibre, la canela, la pimienta y el clavo. Añadimos al bol esta mezcla de harina y especias poco a poco, mezclando a velocidad baja.
7- Vertemos la masa obtenida en un molde engrasado y encamisado ( rociado ligeramente con harina).
8- Repartimos sobre la superficie los orejones cortados en pequeños trocitos.
9- Metemos al horno precalentado a 180 grados hasta que al pinchar el centro con un palito veamos que sale limpio.
10- Desmoldamos sobre una rejilla metálica y lo pincelamos con mermelada de naranja mientras está todavía caliente.














