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Originariamente se elaboraba en un mortero haciendo una especie de pasta con el ajo y almendras, a las que se iba añadiendo miga de pan , aceite, agua y algo de vinagre hasta conseguir la textura deseada, menos densa si se buscaba beberla en vaso o más densa si se utilizaba como salsa para acompañar patatas al horno.
Deliciosa y refrescante, me parece una joya de nuestra gastronomía tradicional española.
INGREDIENTES:
500 g. de pan rústico del día anterior, 3 dientes de ajo, 125 ml. de aceite de oliva virgen, 4 cucharadas de vinagre de Jerez, 300 g. de almendra molida, medio litro de agua fría, sal, pimienta blanca, uvas blancas sin semillas para acompañar y algo más de aceite para decorar.
1- Ponemos en un recipiente hondo el pan sin corteza troceado y lo cubrimos con agua, dejándolo en remojo al menos 15 minutos.
2- Escurrimos el pan y lo pasamos al robot de cocina o vaso batidor.
3- Añadimos el ajo, las almendras trituradas, el aceite de oliva, vinagre al gusto y 250 ml. de agua.
4- Trituramos todo hasta dejarlo muy fino.
5- Sin dejar de batir seguimos añadiendo el agua restante poco a poco hasta conseguir una sopa de textura homogénea.
6- Añadimos sal y pimienta blanca al gusto y enfriamos durante unas cuatro horas al menos.
7- Servimos acompañado de uvas blancas sin pepitas y un hilito de aceite de oliva virgen.














