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Sé que es buena, alegre, sabe cuándo debe tender su mano al que la necesita y que un día se quedó muy sola sin merecerlo...
A pesar de ello, su risa suena alegre como un cascabel y siempre ve el vaso medio lleno. Así quiero verlo siempre yo también.
A Ana le gustan las trufas de chocolate, con poco licor. Qué casualidad, como a mí.
Adoro las trufas y no me gusta ponerle demasiado licor. Son fáciles de hacer, suaves, a la vez delicadas y el acompañamiento perfecto para una copa de espumoso bien frío.
El bocado dulce y pequeño que puede hacer que un instante sea... inolvidable.
INGREDIENTES:
400 g. de chocolate negro ( o mezcla de negro y con leche) especial para repostería, 100 g. de nata líquida ( especial para montar), 35 g. de mantequilla, 15 g. de azúcar, 2 cucharadas soperas de vino de Oporto o champán ( en su caso) y cacao en polvo sin azúcar ( Valor) para rebozar las trufas.
ELABORACIÓN:
1- Calentamos nata, mantequilla y azúcar en un cazo a fuego medio.
2- En cuánto hierva, retiramos del fuego y agregamos el chocolate cortado en pequeños trozos.
3- Tapamos el cazo y dejamos reposar medio minuto.
4- A continuación, removemos con unas varillas enérgicamente para obtener la ganache brillante y espesa, sin grumos.
5- Agregamos el vino de oporto o champán y mezclamos de nuevo con las varillas hasta que esté bien integrado.
6- Sin dejar que se enfríe, vertemos la mezcla obtenida en una manga pastelera ( si no disponemos de ella, nos servirá una bolsa de congelación o de bocadillo).
7- Sobre dos bandejas de horno o fuentes amplias forradas con papel vegetal, dejaremos caer pequeñas montañitas de masa y dejaremos que se enfríen a temperatura ambiente.
8- En cuánto tomen cuerpo y estén a temperatura ambiente, daremos forma de bolita a las trufas con las manos, pasándolas luego por un cuenco con cacao en polvo sin azúcar.
9- Las pondremos en papelitos especiales para trufas y las acompañaremos de un espumoso bien frío en buena compañía.
"Mary Azucarillos" deja un ratito los fogones y se va a disfrutar de un buen vino al solecito de las terrazas con su "mono tan mono".
















