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Mi fuente de inspiración ha sido Annie Rigg nuevamente. Tenía muchas ganas de probar esta técnica de decoración de macarons y comprobar por mí misma si al humedecer las conchas con colorante líquido el resultado final pudiese verse afectado...Tenía mis dudas...
He comprobado que el colorante se seca al mismo tiempo que se forma la costra sobre el macaron y a la hora de hornearlo no hay variación alguna, sin problema...
Para colorear las conchas debemos verter una pequeña cantidad de colorante líquido en un platito y con un cepillo de dientes ( nuevo ) tomamos un poco de colorante mojando el cepillo y frotamos suavemente con el dedo, para salpicar las conchas de macaron antes de hornearlas.
La receta para los macarons, es la misma que siempre uso. Pinchando aquí la tenéis a vuestra disposición por si queréis utilizarla.
Para rellenarlos, simplemente he derretido chocolate blanco al baño María y he añadido una pizquita de colorante rosa. Una vez el chocolate se ha templado un poco, ponemos una pequeña cantidad en una concha y juntamos ambas mitades presionando suavemente por los extremos, nunca por el centro.
Conservamos en frío y esperamos al menos media hora antes de degustarlos.
Han resultado unos macarons deliciosos, con sabor a chocolate blanco y muy buenos para transportar, ya que el chocolate se endurece rápidamente y hace que el macaron quede más compacto y menos frágil, sin que pueda romperse tan fácilmente como otros.
Me encantan, se nota, verdad...Disfruto como una niña con estas preciosas conchitas...















