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Guiso de toda la vida que inunda la casa de los aromas de siempre...Cebolla, buen azafrán en hebras, caldo de pollo, ajo, perejil, almendras...
Como acompañamiento unas patatas al horno o fritas, arroz, pasta o cous cous... Serán buenos compañeros.
Veréis que incluso al día siguiente están estupendas y son aptas para todos los públicos. Probad, ya me contaréis.
INGREDIENTES:
1 pechuga de pollo de corral picada, 2 dientes de ajo, perejil picado, 3 rebanadas de pan de molde sin corteza, algo de leche, sal, pimienta blanca, harina, aceite de oliva, 1 cebolla grande, azafrán en hebras, medio vaso de vino blanco de buena calidad, 1 litro de caldo de pollo, 100 g. de almendras tostadas y 2 huevos cocidos.
ELABORACIÓN:
1- Ponemos en un recipiente hondo las rebanadas de pan y las mojamos con un poco de leche. Añadimos la carne de pollo picada y mezclamos.
2- Agregamos perejil y ajo finamente picados y mezclamos.
3- Salpimentamos al gusto y mezclamos de nuevo.
4- Con esta mezcla damos forma a las albóndigas y las pasamos por harina.
5- Las freimos a fuego medio sin dejar que se doren demasiado. Reservamos.
6- En un poco de aceite de oliva ponemos a pochar la cebolla picada en cubitos pequeños. Agregamos el ajo y cocinamos hasta que se vean blanditos.
7- Añadimos el vino blanco y dejamos evaporar. Ponemos un buen pellizco de hebras de azafrán y damos unas vueltas.
8- Agregamos el caldo de pollo y las almendras majadas en el mortero. Dejamos cocinar unos minutos y luego trituramos esta salsa con una batidora eléctrica.
9- Añadimos las albóndigas que teníamos reservadas y las terminamos de guisar en esta salsa durante 10 minutos.
10- Servimos calientes y salpicadas con perejil y huevo cocido picado.













