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INGREDIENTES:
Masa: 180 g. de harina de trigo, 1 cucharadita de sal, 95 g. de mantequilla fría cortada a dados pequeños y agua helada suficiente para conseguir una masa suave y elástica que no se pegue a los dedos.
Relleno: 1 cebolla, 2 dientes de ajo, 2 cucharadas soperas de aceite de oliva, tomillo fresco picado, romero fresco picado, 1 hoja de laurel, sal, pimienta, medio vasito de vino blanco, 2 cucharadas soperas de salsa de tomate, 1 guindilla cortada en trocitos, pollo al gusto ( la parte que más nos guste ) y 2 zanahorias grandes.
ELABORACIÓN:
1- Picamos la cebolla en cubitos de pequeño tamaño y la pochamos en una cazuela con 2 cucharadas de aceite de oliva y el ajo finamente picado.
2- Agregamos el vino y dejamos evaporar.
3- Ponemos en la cazuela unos ramitos de tomillo y romero frescos, la guindilla finamente picada y el laurel.
4- Añadimos la salsa de tomate, el pollo salpimentado y las zanahorias cortadas a rodajitas. Mezclamos todo muy bien y añadimos algo de caldo de pollo o verduras hasta cubrir ligeramente el pollo.
5- Tapamos y dejamos cocinar a fuego medio hasta que el pollo esté bien guisado y las zanahorias blanditas.
6- Deshuesamos el pollo y lo cortamos en pequeños trozos, devolviéndolo a la cazuela con su salsa. Reservamos.
7- Masa: Ponemos en un recipiente hondo la harina y la sal.
8- Agregamos la mantequilla fría cortada en pequeños cubitos.
9- Mezclamos y vamos añadiendo poco a poco el agua fría ( casi helada) que sea necesaria hasta conseguir una masa suave y elástica que no se pegue a los dedos.
10- Cortamos en 3 partes la masa y la extendemos con un rodillo colocándola sobre los 3 moldecitos y recortando la masa sobrante con un cuchillo.
11- Ponemos sobre la masa el relleno de pollo especiado y zanahorias con bastante salsa, para que quede jugoso.
12- Tapamos con una fina capa de masa, dejando que cuelgue algo sobre el borde de los moldes. Presionamos ligeramente para sellar la masa.
13- Damos unos cortes con una tijera de cocina y pintamos con huevo batido.
14- Metemos al horno precalentado a 200 grados hasta que la masa se vea doradita.