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Estos macarons rellenos de sabrosas fresas frescas y nata montada han resultado un bocado exquisito, de los mejorcitos que he preparado hasta ahora...
Su textura, fabulosa y nada nada empalagosos, sino frescos e irresistibles, de los que hay que repetir una y otra vez.
Es cierto lo que he leído en diversos foros. Los macarons después de ser rellenados deben reposar en frío al menos unas horas y su punto álgido de sabor y textura se alcanza al día siguiente de su horneado y relleno.
Lo difícil es esperar. A ver quién se resiste...
Conchas lisas y crujientes al morderlas, interior esponjoso e intenso sabor a fruta y nata suave. Me derritooo...
Hasta el momento y mientras no se demuestre lo contrario, ésta receta de macarons funciona muy bien, por lo que no la cambio. Pero ¿ quién sabe? Hay múltiples recetas de grandes maestros en libros de repostería y diversas procedencias. Estoy segura de que casi todas funcionan bien.
Lo que siempre digo: Me encanta hacer macarons, es un vicio confesable y con el que no hago daño a nadie. No creo para nada que sean delicados ni imposibles de hacer. Cualquiera puede si conoce a fondo su horno y sigue cualquiera de las múltiples recetas que circulan por la red.
Me fastidia un poco ese halo de misterio que rodea a estas " conchitas" y yo no pienso alimentarlo... Estoy deseando ver macarons a tutiplén de todos los colorines y todas las formas y rellenos en todos los blogs, al igual que bizcochos o galletitas...Sí, todo se andará.














