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Aromáticas y deliciosas, pienso que además quedan muy vistosas y originales en cualquier mesa. Difícil esperar siquiera a que se enfríen, estas galletas son tan sencillas que hasta un pequeño puede animarse a elaborarlas con algo de ayuda...
Si el brócoli no es de vuestro agrado, los chips de zanahoria o tomate deshidratado son una estupenda opción. Veréis qué buenas!!!
INGREDIENTES:
250 g. de harina de trigo, 170 g. de mantequilla a temperatura ambiente, media cucharadita de sal, pimienta negra molida al gusto y 175 g. de queso cheddar recién rallado. Chips de brócoli para decorar y pizca de sal gruesa y pimienta molida para espolvorear.
ELABORACIÓN:
1- Ponemos la mantequilla a temperatura ambiente en el bol de la amasadora ( o en un cuenco si vamos a elaborarlas a mano).
2- Mezclamos la harina con la sal y pimienta y las añadimos poco a poco al bol de la amasadora, batiendo a velocidad baja.
3- Añadimos el quedo cheddar recién rallado ( lo rallamos gruesecito ) y seguimos mezclando hasta que se vean los ingredientes bien integrados, una masa homogénea.
4- Tapamos la bola de masa con film y dejamos que repose en frío una media hora.
5- Recuperamos la masa y la extendemos con un rodillo entre dos pliegos de papel vegetal dejando un grosor de 4 milímetros aprox.
6- Cortamos las galletas usando un cortador redondo y las pasamos con una espátula a una bandeja de horno con papel vegetal o silpat.
7- Sobre cada galleta colocamos una fina laminilla de brócoli que habremos cortado con la mandolina o con un cuchillo afilado. Presionamos ligeramente para que se adhiera a la masa.
8- Espolvoreamos algo de sal gruesa y pimienta molida sobre las galletas.
9- Metemos al horno precalentado a 180 grados hasta que se vean doraditas.
10- Retiramos y colocamos sobre una rejilla metálica para su enfriamiento.
11- Conservamos en un recipiente hermético, aunque es difícil que sobren, incluso dejar que se enfríen... Qué buenas!!!














