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Como me encuentro fuera de mi residencia habitual y aquí no hay amasadoras, robots de cocina ni nada que se le parezca, las hemos elaborado a la antigua usanza, con un cuenco y unas varillas, nada más... Lo cual tiene su encanto.
Los huevos son de corral, de "gallinitas felices gallegas", de las que comen toda la hierba y el maíz que se les antoja...Y eso se nota. Han quedado deliciosas, esponjosas y con un sabor que invita a no parar de comerlas...
¡Vivan los dulces caseros de toda la vida!
INGREDIENTES:
250 g. de harina de repostería, 1 sobre de levadura en polvo, 250 g. de azúcar, ralladura de 1 limón, 6 huevos de corral, 200 ml. de aceite suave y mezcla de canela y azúcar para espolvorear.
ELABORACIÓN:
1- Separamos claras y yemas de los 6 huevos.
2- Montamos las claras a punto de nieve con un pellizquito de sal.
3- Cuando estén firmes añadimos poco a poco el azúcar y seguimos montando.
4- Agregamos las yemas de huevo y mezclamos.
5- Ponemos el aceite desde el borde del recipiente añadiéndolo en hilito y mezclando.
6- Añadimos la ralladura de limón.
7- Tamizamos la harina junto con la levadura y la agregamos poco a poco, mezclando con suavidad y movimientos envolventes.
8- Vertemos la masa obtenida en cápsulas de papel para magdalenas colocadas dentro de moldes rígidos ( o flaneras ) y espolvoreamos con una mezcla de azúcar y canela.
9- Horno precalentado a 200 grados. Durante los 5 primeros minutos de horneado mantenemos esta temperatura y luego la bajamos a 180 grados hasta el final de la cocción, cuando se vean doraditas.
10- Enfriamos sobre una rejilla metálica.















