Es un pastel que conjuga la calidez del queso con el frescor de las frutas rojas. Me parece apetecible en cualquier época del año y yo suelo hacerlo en ocasiones especiales, en mi casa siempre gusta a todos.
INGREDIENTES:
1 paquete de galletas maría o digestive, mantequilla, 2 huevos, 1 bote pequeño de leche condensada , 1 tarrina de queso crema Philadelphia, 1 yogur griego , mermelada de arándanos y frambuesas ( Ikea), fresas y arándanos frescos.
ELABORACIÓN:
Hacemos una pasta con las galletas trituradas y la mantequilla blandita, para formar la base de nuestra tarta.
Con una cuchara la colocamos en la base de un molde para tartas ligeramente engrasado con mantequilla y presionamos bien la base de galleta. Metemos al congelador 10 minutos para que se endurezca.
Mientras ponemos en un vaso batidor: 2 huevos, 1 bote pequeño de leche condensada, 1 tarrina de queso Philadelphia y 1 yogur griego. Batimos bien con batidora eléctrica y vertemos esta mezcla en el molde con la base de galleta, que ya se habrá endurecido.
Metemos inmediatamente al horno precalentado a 180 grados y horneamos hasta que al pinchar en el centro de la tarta veamos que el palito sale limpio.
Desmoldamos en cuanto la tarta enfríe un poco y la cubrimos con mermelada de arándanos y frambuesa.
Por encima decoramos con arándanos frescos ( bien lavaditos y muy bien secos) y unas fresitas troceadas groseramente.
Espero que os guste , es una de mis tartas favoritas y le tengo un especial cariño por ser la primera que aprendí a hacer. Un beso a todos.